mirándome dulcemente, llenado de ti mi mente.
Fue su sonrisa, su curva más hermosa, la que me hizo feliz.
Fue su carisma de niña tierna, la chispa con la que reviví.
Cuando caía me levantaba, si tenía frío me arropaba
y con un beso suyo se me olvidaba el dolor que antes cargaba.
Fue su exquisita piel que recorrí una y otra vez,
fueron sus lindos gestos los que me impulsaron a sólo a ella querer.
No me enamoré de su aspecto sino de todo su conjunto.
Lo nuestro no es perfecto, es humano; si tú te vas yo me hundo.
Me enamoré de ella, de su voz que llevo en las venas.
Su recuerdo alivia mis penas, su presencia me llena.
Me enamoré de ella y ella de mí, me enamoré de ti, ahora soy feliz.
- J. A. Valenzuela
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